En Cáritas y junto al Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, y la Comisión Pontificia para la protección de los menores, estamos decididos a proteger la seguridad y dignidad de todas las personas vinculadas a nuestra misión. Cada niño y adulto que se acerque a un espacio o servicio de Cáritas, tiene el derecho de relacionarse y participar en un ambiente seguro.
Cáritas tiene una política de cero tolerancia con respecto a todas las formas de explotación, acoso, abuso y corrupción, que involucren a miembros directivos, personal, voluntarios, asociados y representantes y, tomará las medidas disciplinarias apropiadas, para garantizar un entorno seguro y transparente para todas las personas, tanto en nuestro lugar de trabajo, como oficinas y en nuestros proyectos y programas en territorio.
Por lo tanto, es responsabilidad de todos y todas quienes estamos involucrados con Cáritas garantizar la protección de las personas frente a actos deliberados o involuntarios que conduzcan a situaciones de explotación y abuso. Se espera que quienes estamos involucrados con Cáritas defendemos la dignidad humana, asegurando que su conducta personal y profesional sea del más alto nivel en todo momento. Se espera igualmente que prestemos nuestros servicios con integridad, ética, profesionalidad y que promovamos las relaciones correctas en el cumplimiento de sus responsabilidades.
¡Comprométete con nuestra política de Salvaguardia firmando el siguiente formulario, en Cáritas nos cuidamos entre todos!
Ahora es tiempo de formarte. Asiste a nuestra introducción a la Salvaguardia mirando este video y completa las preguntas que se te harán a continuación para terminar nuestra capacitación. Si ya te comprometiste a través de la Cáritas de tu país, puedes ingresar directamente en esta etapa.
Introducctión a la salvaguardiaEl abuso de poder consiste en «el uso perverso de la asimetría del poder». Según la legislación de la Iglesia, el abuso de poder se comete cuando el poder se ejerce más allá de sus límites o cuando no se ejerce de acuerdo con su auténtico propósito. Abuso de poder es aprovecharse de la autoridad que se tiene para extorsionar a otra persona o entidad con el fin de cumplir sus propios intereses. El abuso es un acto de violación de confianza y el poder es generalmente asociado a la autoridad, a pesar de que no es exclusivo.
El acoso laboral o “mobbing” es el continuo maltrato verbal y mental que recibe un trabajador por parte de uno u otros, que se comportan cruelmente con él, con vistas a lograr su aniquilación o destrucción psicológica y su salida de la organización a través de diferentes procedimientos”.
Lamentablemente las investigaciones concurren en que las mujeres son las más que sufren este tipo de maltrato laboral.
Las causas de este acoso son diversas e incluyen pero no se limitan a:
Toda acción o inacción que cause daño a otra persona. Esto puede incluir abuso físico, abuso emocional, abuso sexual y negligencia.
También incluye el abuso por internet y/o a través de tecnología móvil. Existen varios tipos de abuso, incluyendo los siguientes:
El acoso no es necesariamente sexual por naturaleza. También puede tomar la forma de otra actividad verbal, incluyendo comentarios despectivos que no estén dirigidos directamente a la persona en cuestión, pero que se produzcan en situaciones en las que dicha persona pueda oírlos.
Otra conducta prohibida son las medidas de represalias contra un empleado, por discutir o realizar una reclamación por acoso.
El acoso sexual puede incluir cualquier forma de conducta verbal, no verbal o física de naturaleza sexual que no sea deseada y que se adopte con el propósito o para causar el efecto de violar la dignidad de una determinada persona, contribuyendo a la creación de un entorno intimidante, hostil, degradante, humillante u ofensivo. Puede incluir insinuaciones sexuales desagradables, la solicitud de favores sexuales u otro tipo de contacto verbal o físico de naturaleza sexual. Es importante mencionar que el acoso sexual traspasa las fronteras de la edad y el género.
Todo abuso o intento de abuso de una situación de vulnerabilidad, de poder desigual o de confianza para la obtención de beneficios económicos, sociales o políticos. Existen varios tipos de explotación, entre las que se incluyen las siguientes:
La malversación de fondos sucede en todo acto o circunstancia en el cual una persona o un grupo de personas utiliza recursos económicos o bienes de Cáritas para su propio beneficio. Esto se puede producir mediante la mentira, el engaño, el ocultamiento de la información o acuerdos ilícitos con destinatarios o proveedores. También puede entenderse como malversación el uso indiscriminado y discrecional de fondos o bienes, sin ningún tipo de proceso o procedimiento que garantice la transparencia y el control por parte de la organización.
El abuso de conciencia es el tipo de abuso de poder que daña la conciencia como sede de la libertad de juicio y como lugar de encuentro con Dios y consigo mismo. El abuso de conciencia se produce cuando la mediación eclesial transgrede sus límites, de manera que la controla y la sustituye. Por ejemplo, se perpetra cuando un representante de la Iglesia impone la voluntad de Dios a los seguidores que le han abierto su conciencia. De hecho, cuando la mediación eclesiástica se vuelve absoluta, transgrede sus límites y contradice su propósito y su sentido. El líder ya no representa a Dios, sino que lo suplanta, y hace un uso indebido del nombre del Señor. Así, la conciencia pierde su libertad de juzgar y el discípulo ya no puede estar a solas con Dios en su conciencia. El rasgo distintivo de este tipo de abuso es que la conciencia del fiel ya no puede cumplir su función adecuada porque el abusador la ha obstruido o sustituido.
El abuso de conciencia, entonces, consiste en el abuso de poder que daña o anula la conciencia como lugar de libertad de juicio y de encuentro con Dios. En otros tipos de abuso de poder, la conciencia de la víctima sigue siendo libre para juzgar y encontrarse con Dios. Una persona que es obligada a actuar en contra de su conciencia no deja de reconocer lo que es bueno y lo que es malo; mientras que el abuso de conciencia socava la autonomía y la capacidad de discernimiento de la víctima. Mientras que el abuso de poder restringe la libertad de acción, el abuso de conciencia obstruye la libertad de juicio. Un creyente que es presionado por un representante de la Iglesia para que actúe en contra de su conciencia sufre abuso de poder -lo cual es grave- pero mantiene su libertad de juicio respecto al bien y al mal. Por el contrario, una víctima que obedece a un representante de la Iglesia que ha suplantado la voz divina cree que está haciendo la voluntad de Dios cuando se somete a la voluntad del abusador. Por esta razón, el abusador de conciencia no está simplemente infundiendo miedo y culpa, sino miedo religioso y culpa religiosa en la víctima. Es decir, en el abuso de poder, la víctima piensa: «Si desobedezco, seré castigado por el líder», mientras que la víctima de abuso de conciencia piensa: «Si desobedezco, seré infiel a Dios»
Conoce el canal de tu país que puedes utilizar para hacer alguna consulta o presentar una reclamación a tu Cáritas Nacional acerca de la protección de niños, adolescentes y adultos vulnerables
Si quieres tener alguna otra información, conocer las políticas nacionales, tener algún dato más específico, puedes recurrir a tu iglesia local. Aquí te ofrecemos el contacto de los canales de las Conferencias Episcopales de nuestra región o de los respectivos organismos responsables para prevenir todo tipo de abusos en instancias y organismos eclesiales, así como brindar acompañamiento a las víctimas.